lunes, 8 de febrero de 2010
La última cena II
El otro día estaba en el bar tomándome una cerveza y...un momento, stop, tiempo muerto. Tengo que hacer un paréntesis para explicar no una, ni dos, ni tres...sino TRES cosas, jeje… primero, aunque lleve tiempo sin hablar de mis "momentos de bar" no quiere decir que ya no me guste la cerveza...nadie en su sano juicio puede pensar eso; segundo, hace tiempo que no hay reflexiones de bar, digamos que han pasado muchas cosas que m han hecho ausentarme pero no las vamos a contar que no son divertidas; tres, ahora tomo las cervezas solo ya que mis colegas de birras murieron en un accidente de tráfico…… pfffffff que va¡¡¡¡¡¡ realmente no han muerto, sólo han tomado otros caminos, beberé por vosotros hermanos.
Tras este emotivo paréntesis volvemos a donde nos habíamos quedado:
El otro día estaba en el bar tomándome una cerveza y volví a acordarme de aquella mitiquérrima cena cuando aún éramos cuatro, y es que al final no terminé de contaros aquella historia…
Salimos del restaurante con algunas pequeñas diferencias respecto a como habíamos entrado:
La panza llena, sensiblemente alcoholizados (sí, sólo sensiblemente), nuestro camarero aun estaba a medio vestir y mi compañera y yo seguíamos maldiciendo al cielo el tener los bolsillos vacíos por una absurda apuesta.
El sinuoso camino nos condujo a tomar unos cócteles, posiblemente el camino no fuese sinuoso pero a nosotros nos lo parecía. Aunque nuestro camarero seguía insistiendo en que era abstemio unas caipiriñas nunca se han considerado alcohol, son más bien… un refrigerio.
Debía tener bastante calor porque se “refrigeró” dos o tres veces.
De allí a unos cuantos garitos más, en los que pasaron muchas cosas divertidas e interesantes. Podría contar que pasó con unos chupachups y unas camareras pero igual leen esto menores…
Al final llegamos a cierto local de moda en el que es característica una aromática bruma, allí descubrimos que los británicos, a pesar de lo que la gente cree, sí son alérgicos a la niebla, por lo menos a nuestro camarero le sentó horrible. A los veinte minutos de estar sumidos en esa densa atmósfera nuestro gentil amigo se empezó a poner pálido, se le cerraban y enrojecían los ojos, comenzó a dibujarse en su rostro una extraña sonrisilla y hablaba muuuyyy leeennnntaaaaaa meeeennnnteeeeeeee….extraños síntomas los de esta alergia, nunca los había visto…
A última hora entramos en... en… para definirlo no encuentro otra palabra que no sea ANTRO. Entramos en un antro en el que corrimos un grave peligro, vimos pasar nuestra vida ante nuestros ojos, bueno nuestra vida y las puertas del baño, botellas, metacrilato… increíble, totalmente surrealista. Ese sitio fue cerrado por la policía y no ha vuelto a abrir, tenemos un imán…
Y poco más dio de sí esa cena, fue realmente divertida, nuestro barman se volvió a casa en taxi, aunque él no fue muy consciente de ello y al día siguiente ya se sabe: después de una verbena viene la marea.
Tim, la cuenta por favor¡
sábado, 29 de agosto de 2009
¿La última cena? I
El otro día estábamos en el bar tomándonos unas cañas y llegamos a la conclusión de que deberíamos repetir eso de ir de cena con nuestro camarero, y es que una vez nos fuimos de cena con él…
Esa cena fue tan curiosa que se debería repetir cada mes, es más, debería tener un nombre, algo corto y pegadizo, algo como “super cena informal de compañeros de trabajo desenfadados, atractivos y joviales que son tan divertidos que salen de noche con el camarero del bar al que van al salir de trabajar porque es un tío bastante simpático y aunque no beba saben que va dar el suficiente juego para que la noche quede para el recuerdo y termine por convertirse en una leyenda”.
Para que cuando se hable de ella la gente pueda decir: ah sí, ya sé de qué habláis, yo una vez también fui a una “super cena informal de compañeros de trabajo desenfadados, atractivos y joviales que son tan divertidos que salen de noche con el camarero del bar al que van al salir de trabajar porque es un tío bastante simpático y aunque no beba saben que va dar el suficiente juego para que la noche quede para el recuerdo y termine por convertirse en una leyenda” y fue la ost… quiero decir que fue muy agradable.
Bien, al tema, ¿Qué cómo fue esa noche? Bueno nuestro camarero la definió como legendaria.
Así es como yo la vi, puede que no sea la versión oficial, puede que no sea lo que realmente haya pasado, puede que exagere algunas partes de la historia, puede que no acabáramos en la cárcel (gracias al cielo), pero así es como yo la recuerdo:
Con uno de mis compañeros recogimos a nuestro “barman” cerca de su casa. Joder ¡cuánto daño ha hecho David Beckham a la moda¡¡¡ ¿Qué pasa?¿Todos los ingleses visten igual? Ahí estaba el con su americana, su camisa, sus vaqueros gastados y sus zapatos… pero vamos a ver… que no vamos a ir a Pacha, que vamos a salir por baretos cutres, que con esa pinta van a pensar que eres de la secreta, que no nos van a dejar entrar en ningún lado… ¡¡¡¡que nos van a acabar dando unas ostias¡¡¡¡
No nos las dieron (gracias al cielo)
Bendecir la mesa
Cena bien en un italiano, con todo lo que se espera de un restaurante italiano: buena comida, buen vino y ¡buena despedida de soltera en el comedor del fondo!
Bravo, bravo, bravo, más de 20 mujeres dispuestas a emborracharse y pasearse toda la noche con pollitas de goma en la frente.
La cena prometía, lo malo es que nuestro camarero no quería beber nada con alcohol, ni un poco de vino para brindar… claro, no había caído en que los ingleses por naturaleza no beben…
Por eso Liam Gallagher, Paul Gascoigne o Pete Doherty por ejemplo, no son ingleses… claro…
Al final pasó lo que tenía que pasar, y es que los genes son los genes…
Después de unos cuantos brindis y por el archiconocido principio de acción y reacción llego la hora de ir a echar unos pises. ¿Dónde estaba el baño? casualmente al fondo del comedor donde ya “medio desinhibidas” continuaban su cena las chicas de la despedida. Pasar por delante de ellas iba a ser toda una aventura.
Al parecer son los ingleses los que tienen la vejiga más pequeña, porque fue el primero en atreverse a recorrer ese corredor de la muerte…
¿Hienas?...no, ¿víboras?...no, eran mujeres, pero lo disimulaban…
Nuestro tímido camarero tuvo que soportar todo tipo de vejaciones y gritos barriobajeros para poder mear…pobrecillo, él lo paso mal, nosotros realmente bien.
Avería y redención
Pero ese percance animaría la noche. Si esas lobas se habían vuelto locas viendo pasar a un hombre vestido, ¿qué pasaría si ese hombre pasara desnudo? tenía que comprobarlo.
Comenzaba la negociación:
1ª ronda:
-Tim te doy 20 € si vas al baño te quitas la ropa y sales delante de las chicas en calzoncillos.
2ª ronda:
-Tim te doy… 50 €.
-Hecho (Tim ya se estaba descalzando)
Ronda extra (por favor intentar imaginaros esta situación, merece la pena):
Mientras Tim se iba descalzando, hecho que corroboraba que había aceptado el trato y que la apuesta estaba pactada, mi compañera de trabajo de la que no diré su nombre por no dejarla en evidencia, dijo:
-Te doy 50 más
¡¡¡¡¡ 50 más para qué!!!! Para que aceptara doblemente, para confirmar que iba hacer lo que ya estaba haciendo, para regalar 50 euros… ¿quién le enseñó a negociar, Hommer Simpson?
Sí, ya sé que yo había perdido 50 € por ver como otra persona de mi mismo sexo se desnudaba y además soy becario lo cual 50 € es prácticamente medio sueldo, sí, lo mío fue lamentable, pero dar 50 € a una persona para que haga una cosa que ya está haciendo es muy grande, muy grande.

Pues eso, nuestro camarero fue al baño se quito la ropa y salió aterrado frente a 20 mujeres frenéticas y exaltadas, pero su reacción fue absolutamente inesperada, de repente empezó a bailar, se subió a una silla y empezó a mover el trasero como una auténtica stripper, diossssssss era acojonantemente divertido, no paraba de bailar espoleado por esas chicas, hasta yo terminé dándole azotitos y repartiendo los 100 € que se acaba de ganar entre todas las chicas para que le metieran los billetes en el paquete, parecía su chulo…
¡Una locura, una noche loquísima! ese fue el comienzo de toda una velada de diversión y golferías, pero eso queda ya para otro día.
Tim, la cuenta por favor.
lunes, 17 de agosto de 2009
Bautismo y Penitencia
El otro día estábamos en el bar tomándonos unas cañas y empecé a recordar cómo había empezado todo esto…
Por muy bueno que seas en algo, por muchas veces que hayas hecho un cosa, tuvo que haber una primera vez… a no ser que seas Nacho Vidal, que ya debió empezar directamente en la tercera o la cuarta… yo si tuve una primera vez.
Acababa de terminar la carrera y era el momento de empezar a trabajar, eso no lo dije yo, lo dijo mi padre apuntándome con la escopeta... mi viejo puede ser muy persuasivo cuando quiere.
El caso es que no tardé demasiado en encontrar trabajo, tampoco puedo presumir mucho, por ahora sólo soy un simple becario pero hay que ir poco a poco. Personajes que son hoy en día infinitamente ricos empezaron así, desde abajo, trabajando duramente, cobrando una miseria y escalando poco a poco hasta amasar una fortuna…sí¡¡¡¡ como Paris Hilton…
Tengo bastante suerte, la oficina en la que trabajo está de put…quiero decir, hay muy buen ambiente, aunque creo que mi jefe es Emilio Aragón.
Sí, casi seguro que sí. Por lo menos creo que el método de contratación que se usa es el mismo que el de La Sexta… sí… porque los tíos somos muy simpáticos pero lo que es guapos guapos no somos y las chicas…las chicas ya os imaginais todos como están que para eso tenemos todos tele y hemos visto La Sexta.
Bautismo
Mi primer día de trabajo fue así: bla bla bla, bla bla bla bla bla, bla, bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla, bla, bla bla… y llegó la hora de irse. Entonces pasó eso con lo que todo el mundo sueña en su primer día de trabajo, y no me refiero a zumbarse a una secretaria despampanante encima de la fotocopiadora (que también debe ser un tema), mis compañeros me dijeron si tomábamos algo.
De hecho las palabras textuales fueron “habrá que bautizarlo”. Me iban a llevar al bar donde solían ir al salir del curro a tomarse unas cañas, al parecer el camarero era colega. Lo que no me dijeron era que era inglés…
Entramos y nos acercamos a la barra a pedir, el camarero se acercó a nosotros y empezó a hablar conmigo… en inglés.
Hay tres cosas que hago realmente mal:
1. Hacer globos con los chicles, soy incapaz de hacer un @#*% globo.
2. No se pelar pipas, soy lentísimo, dame cuatro pipas y tardaré una hora en comerlas… y
3. No tengo ni idea de hablar en inglés.
Debí poner cara de “No sé lo que me estás diciendo pero tu madre por si acaso”. El caso es que lógicamente hablaba español y sólo me estaba vacilando ¡maldito humor británico!, si hubiera estado un poco avispado me hubiera dado cuenta de que por muy inglés que seas si trabajas en un bar en España lo más probable es que sepas hablar español. Ese fue el día en el que conocí a Tim, nuestro “barman”.
Después de esto una caña, otra, otra….
Supongo que con tanto líquido ya habría quedado bien bautizado…Esta sería la primera de muchas historias, como por ejemplo el día que nos fuimos de cena con nuestro “barman” pero eso ya queda para otro día…
Penitencia
Ya sabéis lo que pasa cuando empiezas a tomar cañas a las siete de la tarde y llegas a casa cerca de las once….ains que duro iba a ser esto de trabajar!!!
Tim, la cuenta por favor.