El otro día estábamos en el bar tomándonos unas cañas y llegamos a la conclusión de que deberíamos repetir eso de ir de cena con nuestro camarero, y es que una vez nos fuimos de cena con él…
Esa cena fue tan curiosa que se debería repetir cada mes, es más, debería tener un nombre, algo corto y pegadizo, algo como “super cena informal de compañeros de trabajo desenfadados, atractivos y joviales que son tan divertidos que salen de noche con el camarero del bar al que van al salir de trabajar porque es un tío bastante simpático y aunque no beba saben que va dar el suficiente juego para que la noche quede para el recuerdo y termine por convertirse en una leyenda”.
Para que cuando se hable de ella la gente pueda decir: ah sí, ya sé de qué habláis, yo una vez también fui a una “super cena informal de compañeros de trabajo desenfadados, atractivos y joviales que son tan divertidos que salen de noche con el camarero del bar al que van al salir de trabajar porque es un tío bastante simpático y aunque no beba saben que va dar el suficiente juego para que la noche quede para el recuerdo y termine por convertirse en una leyenda” y fue la ost… quiero decir que fue muy agradable.
Bien, al tema, ¿Qué cómo fue esa noche? Bueno nuestro camarero la definió como legendaria.
Así es como yo la vi, puede que no sea la versión oficial, puede que no sea lo que realmente haya pasado, puede que exagere algunas partes de la historia, puede que no acabáramos en la cárcel (gracias al cielo), pero así es como yo la recuerdo:
Con uno de mis compañeros recogimos a nuestro “barman” cerca de su casa. Joder ¡cuánto daño ha hecho David Beckham a la moda¡¡¡ ¿Qué pasa?¿Todos los ingleses visten igual? Ahí estaba el con su americana, su camisa, sus vaqueros gastados y sus zapatos… pero vamos a ver… que no vamos a ir a Pacha, que vamos a salir por baretos cutres, que con esa pinta van a pensar que eres de la secreta, que no nos van a dejar entrar en ningún lado… ¡¡¡¡que nos van a acabar dando unas ostias¡¡¡¡
No nos las dieron (gracias al cielo)
Bendecir la mesa
Cena bien en un italiano, con todo lo que se espera de un restaurante italiano: buena comida, buen vino y ¡buena despedida de soltera en el comedor del fondo!
Bravo, bravo, bravo, más de 20 mujeres dispuestas a emborracharse y pasearse toda la noche con pollitas de goma en la frente.
La cena prometía, lo malo es que nuestro camarero no quería beber nada con alcohol, ni un poco de vino para brindar… claro, no había caído en que los ingleses por naturaleza no beben…
Por eso Liam Gallagher, Paul Gascoigne o Pete Doherty por ejemplo, no son ingleses… claro…
Al final pasó lo que tenía que pasar, y es que los genes son los genes…
Después de unos cuantos brindis y por el archiconocido principio de acción y reacción llego la hora de ir a echar unos pises. ¿Dónde estaba el baño? casualmente al fondo del comedor donde ya “medio desinhibidas” continuaban su cena las chicas de la despedida. Pasar por delante de ellas iba a ser toda una aventura.
Al parecer son los ingleses los que tienen la vejiga más pequeña, porque fue el primero en atreverse a recorrer ese corredor de la muerte…
¿Hienas?...no, ¿víboras?...no, eran mujeres, pero lo disimulaban…
Nuestro tímido camarero tuvo que soportar todo tipo de vejaciones y gritos barriobajeros para poder mear…pobrecillo, él lo paso mal, nosotros realmente bien.
Avería y redención
Pero ese percance animaría la noche. Si esas lobas se habían vuelto locas viendo pasar a un hombre vestido, ¿qué pasaría si ese hombre pasara desnudo? tenía que comprobarlo.
Comenzaba la negociación:
1ª ronda:
-Tim te doy 20 € si vas al baño te quitas la ropa y sales delante de las chicas en calzoncillos.
2ª ronda:
-Tim te doy… 50 €.
-Hecho (Tim ya se estaba descalzando)
Ronda extra (por favor intentar imaginaros esta situación, merece la pena):
Mientras Tim se iba descalzando, hecho que corroboraba que había aceptado el trato y que la apuesta estaba pactada, mi compañera de trabajo de la que no diré su nombre por no dejarla en evidencia, dijo:
-Te doy 50 más
¡¡¡¡¡ 50 más para qué!!!! Para que aceptara doblemente, para confirmar que iba hacer lo que ya estaba haciendo, para regalar 50 euros… ¿quién le enseñó a negociar, Hommer Simpson?
Sí, ya sé que yo había perdido 50 € por ver como otra persona de mi mismo sexo se desnudaba y además soy becario lo cual 50 € es prácticamente medio sueldo, sí, lo mío fue lamentable, pero dar 50 € a una persona para que haga una cosa que ya está haciendo es muy grande, muy grande.

Pues eso, nuestro camarero fue al baño se quito la ropa y salió aterrado frente a 20 mujeres frenéticas y exaltadas, pero su reacción fue absolutamente inesperada, de repente empezó a bailar, se subió a una silla y empezó a mover el trasero como una auténtica stripper, diossssssss era acojonantemente divertido, no paraba de bailar espoleado por esas chicas, hasta yo terminé dándole azotitos y repartiendo los 100 € que se acaba de ganar entre todas las chicas para que le metieran los billetes en el paquete, parecía su chulo…
¡Una locura, una noche loquísima! ese fue el comienzo de toda una velada de diversión y golferías, pero eso queda ya para otro día.
Tim, la cuenta por favor.
